‘He aprendido de leyes, medicina, psicología…’

Publicada el dia Diciembre 8, 2007 
en Futbol

BILBAO.- El partido de hoy (en vivo, 22.00) entre el Athletic y el Real Madrid es uno de esos puntos de referencia que toma Carlos Gurpegui para impedir que la impaciencia le domine. Sabe que en el encuentro de vuelta podrá estar disponible para el entrenador. La Federación le comunicó hace unos días que en esa jornada tendrá otra vez la ficha en regla.

En diciembre de 2002 comenzó una historia que aún no ha terminado. Desde que diera positivo por nandrolona, Gurpegui cuenta los días. Sin caer en el desánimo. “Creo que esta historia me ha hecho muy fuerte mentalmente. Desde que ocurrió aquello he creído que seguir centrado en mi trabajo era fundamental. Haciendo cuentas, pienso que sólo me he perdido un par de entrenamientos desde que no puedo jugar”. Será por eso que Joaquín Caparrós, su actual entrenador, se deshace en elogios hacia Gurpegui. “Es un ejemplo. Como futbolista y como persona. Es más: se cuida tanto que si un sábado, con el equipo concentrado para un partido al día siguiente, me avisan de que Carlos puede jugar, le llamo de inmediato, entra en la convocatoria y juega”.

El futbolista sueña con ese día. “Me pongo fechas para estar centrado. Ahora pienso que la Navidad está cerca y después llega el año nuevo, un mes menos. Luego pensaré en la Semana Santa. El día más feliz será mi primer partido en San Mamés”. Es consciente de que ese día la Catedral se volcará. Miles de aficionados del Athletic que ahora portan pulseras verdes en las que se lee “Gupegui, justicia”, le ofrecerán un recibimiento que no olvidará. “Seguro que será algo para poder contárselo a mis hijos y a mis nietos”, comenta.

Las pulseras son parte de esta historia. Todos los miembros del club llevan una, desde el presidente hasta el último empleado de Lezama. Por supuesto, los jugadores de todos los equipos del Athletic, miles de aficionados y también muchos periodistas. Gurpegui siempre se ha sentido arropado. Desde que cumple la sanción, sus compañeros saltan al campo con un brazalete verde y una pancarta reivindica cada domingo su nombre en San Mamés.

“Dentro de lo malo”, dice, “lo mejor es el cariño de la gente. Lo siento a cada paso. Cuando voy a un centro comercial, cuando me tomo una coca-cola en un bar. Siempre hay palabras de apoyo, sonrisas, ánimos. Vienen amigos míos, de Navarra, y se quedan impresionados por el afecto que me demuestra todo el mundo. Cuando me dejen jugar, lo intentaré devolver desde el campo”.

Gurpegui se lo toma con filosofía. Cada día acude a Lezama. Se entrena con intensidad, aunque sabe que los viernes, en la pizarra, su nombre no aparecerá en la lista de convocados. “Si el Athletic juega en San Mamés, voy a verlo. Si juega fuera, a veces también” -estuvo en Valladolid hace unas semanas-. “Si no, el sábado entrenamos por la mañana los no convocados y el domingo también voy a Lezama junto a algunos, como Javi Casas, que no tiene ficha. Por la tarde, ya se sabe, el partido por televisión”.

Lo peor es no poder ayudar al equipo. “Sobre todo si las cosas van mal. Da muchas rabia, aunque el pasado domingo, sin ir más lejos, con el Valencia, cuando marcaron el tercer gol y se fueron todos a abrazarse al banquillo, se me ponían los pelos de punta. Me entró una envidia terrible al ver a todo el equipo junto después de dos años tan malos. ¡Cuánto me hubiera gustado estar ahí abajo!”. De momento no puede ser.
Pregunta.- ¿Tiene muchas ganas de regresar al campo de juego con el Athletic?

Respuesta.- Sí. Ojala, además, que las cosas vayan bien para el equipo, y el entrenador me pueda utilizar sin tener que pensar en otras cosas.
¿Se ha hecho más fuerte en todo este tiempo?

Creo que, en general, cualquier persona que pasa por una experiencia negativa como la mía, se hace mucho más fuerte. Cuando las cosas se te ponen en contra, reaccionas.
Desde que comenzó todo este lío, usted ha aprendido un montón.

Sí, y de cosas que nunca me hubiera imaginado que podía aprender. De leyes, de medicina, de controles antidopaje…
¿Y de psicología?

Y tanto. Toda esta experiencia me ha servido para darme cuenta de que mi cabeza estaba fuerte y para irme mentalizando, a medida que se iban sucediendo las cosas, de que iba a estar dos años sin jugar.
El público de San Mamés le ha echado en falta, los entrenadores le han echado en falta…

Siempre suele suceder eso, que nos acordamos de la gente cuando no está. No es justo decir que porque yo no he jugado el equipo no funcionaba. Han sido dos años jodidos en los que han pasado muchas cosas, diferentes circircunstancias. las lesiones. Todo se juntó.
¿Ha mantenido contacto con Giovanella?

Durante la sanción, sí, pero no he podido hablar con él desde que volvió a jugar. Su caso y el mío van de la mano. Los dos son iguales de injustos.
¿Por qué lo dice?

En mi caso, por ejemplo, analizan la orina tres meses después de hacer el control; salen resultados diferentes, se habla ahora de orina inestable. Todo el asunto fue muy turbio. Está claro que el tema de los controles antidopaje en el caso de la nandrolona no es muy exacto.
Tiene muy cerca de aquí a un ciclista, Iban Mayo, al que le están volviendo loco.

Pienso que también es muy injusto. El contraanálisis dio negativo y no hay más que hablar. Las leyes antidopaje así lo dicen. No sé qué quieren hacer con él.
El suyo ha sido un infierno, pero el equipo ha vivido otro con el descenso tan cerca.

Esa es otra. En el vestuario lo hemos vivido con una gran responsabilidad e inquietud. Son 108 años de historia del club que al final pesan mucho. Ahora estamos en la línea de olvidar eso.
¿Y usted, lo suyo?

Eso será más difícil.
Fuente: elmundo.es

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